Para inaugurar este blog, creemos que lo mejor es un rápido análisis de la evolución de la fotografía, desde hace un par de décadas hasta hoy.

Hace años, sólo existían las fotografías analógicas. Se necesitaba un carrete que disponía de un número limitado de fotografías, siendo 24 un número estándar en muchos carretes. Además, al disparar la foto, no se podía ver el resultado inmediatamente, habría que esperar al revelado. Entonces, al no conocerse otra cosa, nadie veía grandes inconvenientes.

Hoy, todo eso parece anticuado, y gracias a las cámaras digitales, podemos comprobar qué tal ha quedado una fotografía nada más tomarla, borrarla si ha quedado mal, y tomar otra si es necesario. Y gracias a las tarjetas de memoria, podemos almacenar miles de fotografías (dependiendo de la calidad de esta), sin tener que preocuparnos ya de carretes con un número de fotografías (muy) limitadas.

En principio, todo parece mucho mejor, pero aquí es donde entra un factor nostálgico, o incluso práctico:  no es lo mismo ver fotografías impresas, reveladas, que verlas en un monitor. Las fotografías, por lo menos a nivel de un usuario amateur, se suelen hacer para conservar recuerdos (de viajes, por ejemplo). Y siempre es más emocionante abrir un álbum de fotos e ir viendo detenidamente fotografías, incluso sujetándolas con la mano, que verlas en una pantalla, que siempre queda más frío.

No hay que ir contra el progreso, por supuesto, y es una gran ventaja poder tener tantos cientos de fotos para recordar un momento especial. Pero revelar las fotos preferidas puede hacer que siempre tengamos a mano, en la estantería, esos recuerdos especiales.

Por eso ahora existen sitios en internet de revelado online, para ofrecer ese servicio de revelado clásico, pero con las ventajas que ofrece la red: poder revelar desde casa, cómodamente, y recibir las fotografías reveladas en el domicilio.

Desde este blog creemos que hay momentos y recuerdos que merecen conservarse en formato físico, con la seguridad de que bien guardados siempre estarán ahí, mientras que el formato digital se puede perder por culpa de virus o formateos imprevistos.

Fotografía digital, sí, pero con el valor extra de poder revelar online.

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